Este libro constituye una minuciosa investigación sobre el «Premio Nobel de Fisiología y Medicina» Severo Ochoa y Albornoz en la capital de España. Se trata de la detallada biografía madrileña en la ciudad de Madrid: su llegada para estudiar la Medicina, su estancia en la Residencia de Estudiantes, en el Laboratorio que dirigía Negrín, su posterior vida en la «Casa de las Flores», su efímero profesorado universitario y, tras largo paréntesis vital, su regreso para emprender la investigación en el Centro de Biología Molecular. Para ello se han consultado varios archivos, además de otra extensa bibliografía, donde consta fielmente su paso por las instituciones y se aporta abundante iconografía al respecto.
Las grandes biografías suelen obviar muchas veces el aspecto humano del protagonista, centrándose principalmente en los logros profesionales y obviando la vida cotidiana del personaje, dejando al personaje desprovisto de ese vivir al cabo de la calle. Pues bien, este libro recoge también ese lado humano, el de ciudadano de una villa en la que, además de ir y venir a sus centros de estudio y trabajo, encuentra el mejor lugar para vivir, su destino definitivo. En un capítulo final constan los lugares de la memoria, tras su fallecimiento.